miércoles, 20 de agosto de 2008

Aires del Pasado


Que lindo es encontrarme en la mañana rugiente de jugueteos silenciosos. Encontrarte adormecido junto a mi cuerpo de mujer. Los dos cuerpos descansados, entrelazados en apogeo constante. Acechando los pasados agobiados de ser recordados. 
No ronda el frío, no invade el calor. Es una temperatura perfecta. Las caricias flotan, nadan por nuestros espacios en un mar de sueños. Tu pelo se unta en mi mano matando suavemente su cansancio. El sabor de tu boca en la mía endulza mis labios, ansiosos por devorarte. Aullamos entre un aire perverso y la ternura de nuestro amor en celo. Mi piel agitó tu corazón, mis oídos escucharon gritar las almas, mis poros aceleraron apasionados. Por encima de tu pecho envuelta en ronquidos mi cabeza acomodo su silueta para calmar tu exaltación. Mi mente se sumergió en tu olor. Comenzó a vibrar en sintonía por tu compañía. Dormité a los sueños y fantasías, cerré los ojos. Mis dos manos atraparon tus escasos recuerdos. Sin emitir sonido alguno te entregaste a nuestro destino.

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