viernes, 17 de octubre de 2008

Letras y Letras




Es increíble como las letras,
se van adueñando de la hoja.
Parece como si viajaran
y en tanto se buscáran
sin saber muy bien,
porqué, cuando y cómo.

Me fascina seguirles con el tacto,
Atrapar su exacto destino.
No comprender las formas
de su trazo empedernido.

Desde la punta de mi lápiz
Atraviesan el espacio.
Juegan a encontrarse,
a entregarse,
a besuquearse
y de pronto,
son millones y millones.
No paran de crear más,
Se clonan con sólo conocerse.
Apenas se roza una con otra
se abrazan para nunca soltarse
y así sucesivamente.

Es de este modo,
que mi hoja queda inundada.
Ellas se van derramando,
desplegando hacia quien sabe donde.
Yo me pregunto cuando
ésta ronda de letras se detendrá,
debe de estar algo mareada,
aunque nada es muy preciso.


Los volúmenes de sus articulaciones invisibles,
indivisibles,
las atan,
las zamarrean
y chorrean bajo mis dedos
cubiertos de crema nauseabunda.

Todo cuaja en este acto soberano.
Y es ahora que por fin sonrío,
sin necesitarlo,
sin pensarlo,
sin ocultarlo
y aunque no lo crean
todo es cuestión de letras.

La verosimilitud
no es para mi,
más que un cuento amorfo
que ensancha armoniosamente.

martes, 14 de octubre de 2008

LUCAS, SUS LARGAS MARCHAS por Julio Cortazar




Todo el mundo sabe que la Tierra está separada de los otros astros por una cantidad variable de años luz. Lo que pocos saben (en realidad, solamente yo) es que Margarita está separada de mí por una cantidad considerable de años caracol. Al principio pensé que se trataba de años tortuga, pero he tenido que abandonar esa unidad de medida demasiado halagadora. Por poco que camine una tortuga, yo hubiera terminado por llegar a Margarita, pero en cambio Osvaldo, mi caracol preferido, no me deja la menor esperanza. Vaya a saber cuándo se inició la marcha que lo fue distanciando imperceptiblemente de mi zapato izquierdo, luego que lo hube orientado con extrema precisión hacia el rumbo que lo llevaría a Margarita. Repleto de lechuga fresca, cuidado y atendido amorosamente, su primer avance fue promisorio, y me dije esperanzadamente que antes de que el pino del patio sobrepasara la altura del tejado, los plateados cuernos de Osvaldo entrarían en el campo visual de Margarita para llevarle mi mensaje simpático; entre tanto, desde aquí podía ser feliz imaginando su alegría al verlo llegar, la agitación de sus trenzas y sus brazos. Tal vez los años luz son todos iguales, pero no los años caracol, y Osvaldo ha cesado de merecer mi confianza. No es que se detenga, pues me ha sido posible verificar por su huella argentada que prosigue su marcha y que mantiene la buena dirección, aunque esto suponga para él subir y bajar incontables paredes o atravesar íntegramente una fábrica de fideos. Pero más me cuesta a mí comprobar esa meritoria exactitud, y dos veces he sido arrestado por guardianes enfurecidos a quienes he tenido que decir las peores mentiras puesto que la verdad me hubiera valido una lluvia de trompadas. Lo triste es que Margarita, sentada en su sillón de terciopelo rosa, me espera del otro lado de la ciudad. Si en vez de Osvaldo yo me hubiera servido de los años luz, ya tendríamos nietos; pero cuando se ama larga y dulcemente, cuando se quiere llegar al término de una paulatina esperanza, es lógico que se elijan los años caracol. Es tan difícil, después de todo, decidir cuáles son las ventajas y cuáles los inconvenientes de estas opciones.

sábado, 4 de octubre de 2008

Cielo


Cada vez que miro el cielo recuerdo tus ojos. Recuerdo cuanto lo amabas. Se que por él amas la tierra entera. Ámame como al cielo. Llévame a él. Deslizame dentro de su superficie. Dibuja mi cuerpo en las nubes.
Soñame cubierta de estrellas. Inunda de lágrimas mis ojos cuando llueva.

Como ser un gran escritor



Tienes que cojerte a muchas mujeres bellas mujeres, y escribir unos pocos poemas de amor decentes y no te preocupes por la edad y los nuevos talentos. Sólo toma más cerveza, más y más cerveza. Anda al hipódromo por lo menos una vez a la semana y gana si es posible. aprender a ganar es difícil, cualquier pendejo puede ser un buen perdedor. y no olvides tu Brahms, tu Bach y tu cerveza. no te exijas. duerme hasta el mediodía. evita las tarjetas de crédito o pagar cualquier cosa en término. acuérdate de que no hay un pedazo de culo en este mundo que valga más de 50 dólares (en 1977). y si tienes capacidad de amar ámate a ti mismo primero pero siempre sé consciente de la posibilidad de la total derrota ya sea por buenas o malas razones. un sabor temprano de la muerte no es necesariamente una mala cosa. quédate afuera de las iglesias y los bares y los museos y como las arañas, sé paciente, el tiempo es la cruz de todos. más el exilio la derrota la traición toda esa basura. quédate con la cerveza,la cerveza es continua sangre. una amante continua. agarra una buena máquina de escribir y mientras los pasos van y vienen más allá de tu ventana dale duro a esa cosa, dale duro. haz de eso una pelea de peso pesado. haz como el toro en la primer embestida. y recuerda a los perros viejos, que pelearon tan bien: Hemingway, Celine, Dostoievski, Hamsun. si crees que no se volvieron locos en habitaciones minúsculas como te está pasando a ti ahora, sin mujeres sin comida sin esperanza... entonces no estás listo toma más cerveza. hay tiempo. y si no hay, está bien igual.


Charles Bukowski