sábado, 15 de noviembre de 2008

Tempestad


Anoche un estallido de trueno
suscitó una tormenta eléctrica.
Yo sobresaltada,
le temía al cielo.
Temía que quizás el cielo se derrumbase
y haga esta tierra pedazos.
Vos a mi lado me abrazaste,
me susurraste al oído
que no tenga miedo,
que nada de ello iba a pasar,
si yo estaba con vos.
Tus palabras me invitaron al sueño,
a fantasear.
Todos mis miedos volaron hacia otra dimensión.

El día amaneció gris y te lo advertí,
me besaste la boca como el rocío cae al suelo.
Apenas sentí tus labios mojar los míos.
Algo precipitada, promulgué palabras de adiós.
Te fuiste con la mañana
cuando un cielo un poco gris y un poco negro,
me contaron la desventura.
Las nubes estaban a punto de colapsar,
a punto de estallar.
Cerré la puerta y perpleja volví a la cama,
Comenzó a llover mi corazón,
no estabas para cuidarme,
no viste llover mi alma,
siquiera te agobiaste
de la humedad que avecinó ante tu próxima ida.
Y ahora estoy empapada,
montada a la furia que desató tu ausencia.

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