domingo, 7 de diciembre de 2008

Ya emitido


Un recuerdo se hizo poesía. Ahora lo recuerdo y losé muerto, porque ha vivido.
Fui su creadora y desbastadora. Por ser tan bello, tan perfecto dentro de todos sus defectos.
El verlo frágil e inestable, seguro y orgulloso, el simple echo de verlo provocó el intento.
Desvanecí mi cosecha, ya desecha.
Era un castillo de arena que arrimé entre olas y viento, que destruí con apenas un soplido,
siendo este cómplice del mismo tiempo.
Acá lo sumerjo, en masas de agua salada y así retenerlo un instante más.
Dejo al cielo secar mis lágrimas para sentir tu próximo abrazo, un primer y último abrazo.
Entonces vuelvo a olvidar ese adiós, que en silencio he soportado no emitir,
desde antes de perderte, justo luego de perderme en ti.