lunes, 8 de junio de 2009

A un tal Lucas




Luego de leer la última página del libro lo entendí.
Si Lucas no hubiera escrito esa última página,
nada hubiera sido lo mismo.
No hubiera entendido a los años,
aquellos tiempos transitados de los que tú hablas,
esas palabras que no suelen ser sólo palabras,
a tus miedos sinceros.
Entre los años caracol y los años luz,
se estrechan nuestros corazones.
El impedimento me deja atónita.
Contrariamente me alegraría que se inunden las horas y los días,
y que finalmente se pudran entre sí.
Difícil sería, aunque no imposible,
que los sueños y la imaginación sean infieles al amor,
y en cambio fieles a la lógica.
Si el silencio avasallara mi pudor,
agrandaría aún más esta pasión.
Si te parases firme y seguro frente a este amor,
las opciones derrocharías, la cobardía se alejaría.
Entonces mi espera cesaría en un instante,
y la tristeza con ella se marcharía.
A la larga o a la corta,
el destino dejaría de endulzarnos con esperanzas eternas;
para encontrarse con nuestro amor.

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