domingo, 26 de julio de 2009

Apuntando a mi corazón


Hoy confundí una insípida luz con la luna
y me di cuenta que desde aquel tiempo
he opacado su hermosura.
Creía haber dado ya unas cuantas vueltas,
pero muy lejos estoy;
es un tanto más profunda
de lo que alguna vez imaginé.
Viajé por sus alrededores oscuros,
como el viento en la noche;
pero no supe como brillar sin ella.
Olvidé su presencia celestial bajo mi techo refugiado.
Cerré las persianas de mis ojos agrietados.
Volé suspirando valor con la sangre aterrada.
Nunca jamás volví a escucharla.
Nunca más, por más que lo intente volveré a sentir como aquella vez,
cuando su boca se acercó miedosa a mi oído y le dijo: “Te amo pequeña”.

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