sábado, 26 de septiembre de 2009

Ausencia


Hace un tiempo descubrí que tengo cierto fanatismo por terminar cosas. No son cosas específicas, son simplemente cosas, sin nombre ni lugar especial.
Al comenzar me surge una adrenalina que estremece todo mi cuerpo, me hace trastabillar hasta los codos. Luego sigo por acelerar la acción concreta, cada vez más directa y punzante. Siento que algo dentro mío corre intensamente, se agita, me grita y no me deja respirar. Tengo la sensación de que sino lo termino lo pierdo, se me escapa y no volverá nunca más. Entonces, antes que ocurra nada inesperado, o indeseado por mi lógica abrumadora: lo trago, lo uso, lo introduzco, lo subordino; me apropio de su origen de manera que sea mío, sólo mío y de nadie más.
Me apresuro de tal forma que hasta hay momentos en que llego a detestarme de lo nerviosa que me pongo, me aborrezco en tal estado de obediencia inmediata. Me embrollo de un modo que me imposibilito de hacer alguna otra cosa que la que en ese instante me objeto por hacer mía.
Sólo una cosa a la vez, no me vengas a apurar, no me vas a encontrar, no me persigas más. Ándate, ándate, ándate de una vez. Déjame sola, como lo hizo el.
Tal ansiedad me inmoviliza, me hipnotiza.Lo único que quiero es volver a empezar, buscarlo, encontrarlo, acercarme, jugar a las estatuas cara a cara, intentar no pestañear. Tratar de olvidar cada gesto, cada mirada, su pose y su ornamento para luego recordar. Mi sufrimiento desaparece permaneciendo luego de un sutil movimiento.
Cuando al fin termino, tengo la pequeña sensación de que no siento nada. Entonces me siento todavía más vacía que antes, podría escribir absolutamente ¿por qué no? Es un vacío sincero, sin fondo ni piso ni cielo, un vacío donde hasta el infinito se derrite como hielo.
Lo terminé, sí. Pero no transité aquél momento, no estuve en aquél lugar, no me adueñe de mi deseo, ni lo contuve al menos. Tampoco lo conocí, siquiera estuve cerca de tenerlo frente a mí.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Momento

















Un momento, una fracción inexplicable de segundo
que está y se va.
Indescriptible, innombrable,
un momento único que jamás viviste,
no habrá otro igual.
Tomas conciencia de tal y sos súper gigante.
Un poder incontrolable invade un momento,
un momento que está y se va.
Lo sentís, lo nombras, lo interpretas, lo pensas.
No queres que se pierda,
entonces lo bailas, lo disfrutas.
Estremeces y luego te embromas porque ya se fue.
Crees que será imposible volver,
entonces lo abstraes, te entretienes con aquello que fue.
Crees que un momento lo es todo,
y eso es la libertad.
Entregas cuerpo y alma,
por lo que vendrá y será.
Revientas de placer.
Es aquí donde estás, no importa nada más.
Este es tu momento no te dejes engañar,
no lo dejes engañar, lo que pasa no pasará jamás