viernes, 23 de octubre de 2009

La resistencia del hombre


El hombre acontece un dilema; no sabe si oír a la cabeza o al cuerpo. Ante tal situación, elige cortarse las orejas rápidamente para evadir el problema.
Un silencio rotundo recorre su cuerpo, el vacío lo atormenta. Contiene su euforia con gran esfuerzo, pero la soledad que lo acompaña rompe un llanto. Como no lo soporta, decide sacarse también los ojos. De esa manera, sostiene todo su dolor en la garganta. Lleva un atormentado nudo dentro de ella. No tiene donde ir, tampoco sabe que hacer. Pero, en vez de estallar y gritar para terminar con tal euforia, cose bruscamente su boca.
Ante la putrefacción de los sentidos, su cabeza se pregunta ¿Quién va a querer estar así con el? Tras el intento de responder, da cuenta que sólo una pregunta sobrelleva como respuesta ¿Quiere este hombre estar consigo mismo?
Las emociones convergen de su mente, le cuelgan de sus orificios nasales. No se aguanta. Su mente efervescente le pide a su mano fatigada que tome un arma y le dispare. Esta obedece sin cuestionarla. La mente delirante se desliza por el cuerpo del hombrecito y finalmente, fluye por el cuerpo sin el impedimento de su cabeza.
Tras danzar un buen rato sin razón alguna, y gozar de ello; el cuerpo decide huir y dejar su cabeza afuera.

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