martes, 3 de noviembre de 2009

Introspección



Al igual que en el amor,
donde lo mismo que nos acerca,
nos termina alejando.
Uno se encuentra en pleno desafío
en cuanto a su perpetuidad.
Nunca se deja de luchar contra uno mismo y la sociedad.
Tenemos que aferrarnos de algo,
no importa en realidad que.
Tiene que ser algo, que nunca te canses
de escuchar, mirar, bailar, tocar.
Que aunque des la vuelta entera por el mundo
y llegues al espacio, lo vuelvas a elegir.
Que por más que se multiplique decenas de veces,
te siga sorprendiendo.
Que siempre le descubras algo nuevo,
sin perder lo viejo.
Que nunca lo llegues a comprender en profundidad.
Que te confunda y despiste por momentos,
al punto que sientas que todo se termina,
y de golpe "plumba":
Reaparece y es mágico.
Hay trombones y muchas, pero muchas flores blancas.
Es de ese modo que comprendes su eternidad, tu propia integridad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario