martes, 3 de noviembre de 2009

Tu Niño


De pronto, se asoma un miedo conjugado y tiemblas.
Todo tu cuerpo tiembla,
tus escrúpulos se acoplan,
te muestran sin cordura su cruda y tediosa carne al rojo vivo.
Te encuentras, lo enfrentas y luego enloqueces.
Hay cientos de caritas y personitas jugando por tu cuerpo.
Sos cada uno de ellos y a la vez otro, completamente distinto.
Con cada sonrisa, cada mueca y cada gesto colapsa el personaje que crea tu ser.
Tu niño no se cansa de jugar, con su andar te demuestra cuanto le gusta sentirse libre.
Déjalo ser.
Si te invaden los pensamientos lógicos del hombre y la sociedad,
no te dejes convencer criatura encendida.
No te des por vencido, que así la vida termina.

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