miércoles, 29 de septiembre de 2010

Lo que no está pero quiere estar

Eso que pocas veces sucede, o casi nunca pasa. Aquello inexplicable, innombrable. Un sentimiento indefinido, que por más que busque en todas las palabras jamás voy a poder nombrar. Aquello que evito conocer como última verdad, por miedo a que no haya nada más.
Si yo tendría que definir lo que me atraviesa en este tiempo y no quedara otra oportunidad para intentarlo; tendría que recurrir a este pueril concepto ya existente, lo inexplicable. Pero por más de que lo advierta como tal, creo que aún no llego a entrever su totalidad intensiva.
Además de su dificultad de ser explicado e inentendible, acaba por ser inexistente. Acá es donde la sublimación se apodera de mí. Lucho contra su voluntad en forma permanente. Pero temo que al nombrarlo pierda su magia, devele su aparente imposibilidad. Aunque temo también que por no poder nombrarlo nunca llegue a ser.
Ya que somos producto de una sucesión infinita de elecciones, te invito a sentirlo sin tener la necesidad de ponerlo en palabras. Porque gracias a que no está, es que lo puedo hacer.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Presente

A plena luz del día, bajo una completa oscuridad,  en un espacio vacío y flotando con la mierda del mundo sobre la tierra que se recubre por el torrente, por la hipocresía abominable. No hay nada más, ni nada menos, eso es todo. Allí, te encontras, disimulas pero no aguantas. ¿Cómo permanecer en un mismo lugar  pero ser distinto a aquello? ¿Cómo hacer para no mezclarse, opacarse y limitarse entre tanta bazofia?
No hace falta más que la percepción para poder producir el encantamiento. No hay tiempo ni espacio que transmitan lo que yo quiero, no hay palabra, ni silencio, ni nada que se le parezca. Mírame acá, donde no hace falta luz para vernos. Conóceme en mi más cruda apariencia. Soy toda tuya en este presente que se mueve y te mueve hacia algún lugar, no importa cual.