miércoles, 20 de octubre de 2010

Ayer soñé tan real

Te veía, luego de mucho tiempo.
 Te cruzaba en algún lugar.
Quería entender, te pedía una explicación.
Entender tu ausencia, tu negación, tu rechazo, tu indiferencia.
Quería realmente entenderte a vos.
Emitías silencio puro, puto.
Me mirabas solamente.
 Y entonces te preguntaba el porque de tu actitud.
Porque no habías venido a mi cumpleaños,
porque ni siquiera me habías llamado para decirme que no venias,
o porque al menos no hubo un mensaje careta.
Pero nada. Seguías inmóvil, como si nada.
Mi angustia era cada vez mayor.
Me ponía a llorar y te suplicaba una respuesta.
Lloraba tanto pero tanto, que terminaba contagiándote mi angustia,
mis lágrimas, mi tristeza eterna.
No podías mas que llorar, y eso era aún más terrible.
Te ibas, escapabas por una ventana con cortinas blancas
y de espaldas, veía como te ibas.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Subjetivación de lo objetivo

Me pregunto si me detengo en un lugar determinado, éste por ejemplo.
¿Habrá alguien más que lo haya echo? ¿Qué lo vaya a hacer?
Hablo de un panorama único. Un paisaje hermoso, a nuestro entender maravilloso. 
Lo sostenemos en nuestra memoria, para siempre.
Te preguntas: ¿Seremos los únicos?
Una hora, un día, un momento, una sensación, mía, tuya, de todo aquel que se acerque y la tome.