miércoles, 20 de octubre de 2010

Ayer soñé tan real

Te veía, luego de mucho tiempo.
 Te cruzaba en algún lugar.
Quería entender, te pedía una explicación.
Entender tu ausencia, tu negación, tu rechazo, tu indiferencia.
Quería realmente entenderte a vos.
Emitías silencio puro, puto.
Me mirabas solamente.
 Y entonces te preguntaba el porque de tu actitud.
Porque no habías venido a mi cumpleaños,
porque ni siquiera me habías llamado para decirme que no venias,
o porque al menos no hubo un mensaje careta.
Pero nada. Seguías inmóvil, como si nada.
Mi angustia era cada vez mayor.
Me ponía a llorar y te suplicaba una respuesta.
Lloraba tanto pero tanto, que terminaba contagiándote mi angustia,
mis lágrimas, mi tristeza eterna.
No podías mas que llorar, y eso era aún más terrible.
Te ibas, escapabas por una ventana con cortinas blancas
y de espaldas, veía como te ibas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario