viernes, 19 de noviembre de 2010

Tanto como no

No se porque escuchar tu voz me dibuja una sonrisa. Tampoco se bien porque tu piel en mi piel nubla mis pensamientos. Quiero verte en otra dimensión.
Poder sentir que lo estoy haciendo, que no existe el tiempo.
A veces te pienso tanto, que llego a sentirte a mi lado.
Hasta puedo imaginarte decir cosas.
Te sumerjo en la tierra y te germino para que crezcas junto a mi flor de vida.
Vos queres matarme, agarrarme y petrificarme.
Todavía siento tu olor, tu sed de niño ardiente.
Siento el agua tibia de tu cuerpo entrar en mis poros.
Siento tu mano enroscarme, tomarme, entrar y salir.
Llegas a un lugar profundo, el cual ni siquiera yo conozco.
Mordes mi carne, comes mi sangre acarreada y volas en un cielo turquesa con nubes amarillas y estrellas fugaces violetas que van y vienen sobre tu cabeza. De cabeza en cabeza.
Podría ser un pulgar, una erupción en la espalda, una herida o quizás nada.
Es tan pequeño que no se llega a ver, se pierde entre tanto que existe.
Quisiera saber si vos los percibís.


Compartir

Días
Recuerdos
Sonrisas
Palabras
Sentimientos
Cada uno elije lo que quiere compartir con el otro.
Cada uno es dueño de su elección,
como también de su no elección.
Podemos compartir la miseria del mundo,
tanto como estás palabras.
Si solo compartimos lo que queremos,
y lo que queremos es administrado por nuestros propios intereses, por nuestro egoísmo. Entonces sólo una porción muy limitada se comparte del mundo.
Existe una gran mayoría de gente que no tiene gran cantidad de cosas para compartir, sin embargo comparten con nosotros hasta lo que no tienen.
No hay que confundirse, no hay que desviarse del camino.
La deshumanización viene pegando como trompada a cada uno de nosotros, casi imperceptiblemente.
Y cuando dar y recibir fluye como un río abierto que fluctúa, es cuando mejor nadamos.


jueves, 18 de noviembre de 2010

¿Seremos Dios?

Yo creía que detrás de la mascara, había otra mascara.
Porque no creía que existiera otra cosa.
No soy capaz de imaginar algo más.
¿Qué creen que haya?
Hablan de una locura completa, o algo así.
Donde no existe la noción de tiempo ni del espacio.
Donde nuestro ser se reduce a nada, lo envuelve el abismo.
Conocer. Llegar. Animarse.
Todas estas palabras me seducen en un mismo momento.
Será cuestión de creer definitivamente en algo.
Yo no me creo dios, pero ¿Quién será?
Y si dios es nuestra propia creación, ¿Seremos dios?

¿Cómo queres que sea?

Tenes algo adentro que no podes sacar afuera, que no decís afuera.
Te está pidiendo a diversos modos que lo percibas.
Pero sólo oís la ciudad, sólo ves las chispas, oles lo que huele el otro, tocas las imágenes presentes.
Queres entrar y conocerlo. Entenderlo y sentirlo a la vez.
Te acercas y tus ojos instantáneamente se cierran.
Sólo vos elegís. Queres demostrarle al mundo algo que intuis, pero no sabes.
Para soportarlo tenes que imaginar que hay, detrás de ese antifaz que lleva puesto el mundo.

Estaba comiendo la tostada al revés

¿Cuál es la pregunta? ¿Cuál es la respuesta?
Un tobogán, un agujero, la nada, el camino, la soledad. Veo una parte de algo que creo tener cierta noción o inclinación de saber como es. En cuanto cierro los ojos y los vuelvo a abrir, me doy cuenta que estaba mirando con un ojo menos. Las figuras parecen inconmensurables. No llego siquiera a acercarme a percibir su forma exacta, no llego siquiera a imaginarla.

A mi soledad

Si te perdí fue por descuido.
Si te abandoné fue porque no te perdoné.
Ahora te quiero de vuelta pero te haces rogar.
Me acompañas aunque enseguida te asustas.
Como vamos a jugar si me olvidas antes de comenzar.
Estamos donde no queremos estar.
Resbalamos desencajados con un eterno malestar.
No existe respeto, ni cordialidad, ni ningún tipo de códigos entre nosotros.

Hombre increíble



Gracias por comprender sin que yo me hiciera entender.


Gracias por ser mi sol en las noches de tormenta.



Gracias por las cosquillas y las mascaras  



Gracias por las eternas risas hombre increíble.


Gracias por saber y con esfuerzo callar.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

La vida está en otra parte

Me hablaste en otra boca.
Me miraste en otros ojos.
Te acercaste indiferente pero sabiéndolo todo.
Fue algo extraterrenal, supranatural, monumental.
Me dejaste pensando en el mundo del hombre.
Ahora sólo el mundo es como te veo,
sólo tu rostro empedernido contornea mis límites.
No hay fragmentos, no hay terreno que soporte tanta extrañeza.
La memoria tiene vergüenza de aparecer sin que la llamen.
El recuerdo físico se apodera de mi conciencia.
Podes verme sin ser vos el que me mira.
Los niveles se articulan, sabrosos me desbordan.
Posé los ojos sobre la ignorancia, 
me devoró por dentro hacia fuera.
Resbalé con el brillo de su reflejo
 y así conocí a aquella luna que nos contemplaba, 
en la sombra eterna, en plena noche.
Toco tu rostro con mi piel,  palpo un niño dormido, apestado, condominio.
Relación carnal, se que me miras, me tocas y no estás.
No está tu sentimiento, no está tu intensión, no está tu necesidad impecable redoblándose, retorciéndose por no tenerme, por no poseerme y en cambio se retuerce por pertenecer, pertenecer a una sociedad perteneciente.
¿Adonde te fuiste niño encantado? 
Vuelve con el hambre y la pobreza en el cuerpo, en la mirada. No tengas miedo.
Elegante me haces la cama en la pubertad, conozco lo que fue en aquella época la hipocresía.
Ordenamos el griterío, aullido del celo en el vientre, en el codo, en la cola siniestra.
Suponemos el silbido arrepentido del alma, como una alegoría suplicante. 
Defenderme.


Incesante

Te creo, y creo que no hay hombre mejor que el que yo creo.
Del otro lado del espejo pareces inmortal.
Mi percepción es ínfima dueña de la fantasía.
Vivo dentro del mundo más maravilloso.
Hago de él un encantador delirio, la eternidad reluciente.
Sin embargo cuando somos dos, somos débiles.
Cantas, ríes, miras, bailas en todo mi espacio.
Vuelas en sucesivas estrellas condensadas.
Feroz me invitas a sentir placer fugaz, caliente y divino.
Tal como lo imagino.
Invitación especial a perderse, a la inmediatez absoluta.
Ando suspicaz tarareando tus palabras.
Llevo tu música encantada.
Voy con tus besos colgando de mi boca.
 Tu sudor impregnado en mi piel.
Tu olor incendiando mi condena.
Sos algo inagotable, algo inalcanzable.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Deseo existir

El vacío se pliega y se repliega dentro de mi cuerpo, la nada se posa sobre lo indecible.
No existe ni uno ni el otro, revienta el coraje de la sensación futura que me estremece.
La desesperanza es nuestro gran tesoro, la mentira entendida como una verdadera y cruel belleza.
No, no habrá nada para cuando despertemos; pero mientras sigamos soñando e imaginando, que donde no hay nada se presenta la inquietud, la imprudencia.
Digamos un decir, sin decir nada. Juguemos en este transitar mientras el mundo planea las reglas que condicionan la libertad.
La voz cada vez más baja enmudeció, el silencio me invadió. Creció. Murió.