jueves, 11 de noviembre de 2010

Deseo existir

El vacío se pliega y se repliega dentro de mi cuerpo, la nada se posa sobre lo indecible.
No existe ni uno ni el otro, revienta el coraje de la sensación futura que me estremece.
La desesperanza es nuestro gran tesoro, la mentira entendida como una verdadera y cruel belleza.
No, no habrá nada para cuando despertemos; pero mientras sigamos soñando e imaginando, que donde no hay nada se presenta la inquietud, la imprudencia.
Digamos un decir, sin decir nada. Juguemos en este transitar mientras el mundo planea las reglas que condicionan la libertad.
La voz cada vez más baja enmudeció, el silencio me invadió. Creció. Murió.

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