miércoles, 17 de noviembre de 2010

Incesante

Te creo, y creo que no hay hombre mejor que el que yo creo.
Del otro lado del espejo pareces inmortal.
Mi percepción es ínfima dueña de la fantasía.
Vivo dentro del mundo más maravilloso.
Hago de él un encantador delirio, la eternidad reluciente.
Sin embargo cuando somos dos, somos débiles.
Cantas, ríes, miras, bailas en todo mi espacio.
Vuelas en sucesivas estrellas condensadas.
Feroz me invitas a sentir placer fugaz, caliente y divino.
Tal como lo imagino.
Invitación especial a perderse, a la inmediatez absoluta.
Ando suspicaz tarareando tus palabras.
Llevo tu música encantada.
Voy con tus besos colgando de mi boca.
 Tu sudor impregnado en mi piel.
Tu olor incendiando mi condena.
Sos algo inagotable, algo inalcanzable.

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