viernes, 19 de noviembre de 2010

Tanto como no

No se porque escuchar tu voz me dibuja una sonrisa. Tampoco se bien porque tu piel en mi piel nubla mis pensamientos. Quiero verte en otra dimensión.
Poder sentir que lo estoy haciendo, que no existe el tiempo.
A veces te pienso tanto, que llego a sentirte a mi lado.
Hasta puedo imaginarte decir cosas.
Te sumerjo en la tierra y te germino para que crezcas junto a mi flor de vida.
Vos queres matarme, agarrarme y petrificarme.
Todavía siento tu olor, tu sed de niño ardiente.
Siento el agua tibia de tu cuerpo entrar en mis poros.
Siento tu mano enroscarme, tomarme, entrar y salir.
Llegas a un lugar profundo, el cual ni siquiera yo conozco.
Mordes mi carne, comes mi sangre acarreada y volas en un cielo turquesa con nubes amarillas y estrellas fugaces violetas que van y vienen sobre tu cabeza. De cabeza en cabeza.
Podría ser un pulgar, una erupción en la espalda, una herida o quizás nada.
Es tan pequeño que no se llega a ver, se pierde entre tanto que existe.
Quisiera saber si vos los percibís.


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