domingo, 27 de febrero de 2011

Los días que no puedo escribir

Hay días en los que mi cabeza se reniega a elaborar pensamientos. Por más que me ponga frente a un cuaderno decidida a llenarlo de mis impresiones, no logro fluir con mis sensaciones. Me bloqueo y aunque lea a grandes maestros, no hay caso. Mi cuerpo se inmoviliza y mi mente vuela hacia quien sabe donde. Me es imposible palpar siquiera su despegue. No consigo traerla, ni volcar parte de su viaje en un papel.
En esos días recurro a mis amigos escritores y los motivo de algún modo a escribir. Intento responder preguntas mirando a los ojos. Así les cuento, para que cuenten al mundo lo que ven en mí.
En esos días, eso es lo único que me alivia. Y no es que crea que con ello bastara. Pero simplemente me hace sentir un poco más liviana.  

miércoles, 16 de febrero de 2011

El sometimiento de uno mismo

Someterse a una cosa, a todo, a lo inherente.
Someterse y disfrutarlo.

Más o menos

Cuanto más nos conocemos, cuanto más sabemos, más difícil es. El instinto de arrancar las palabras del cuerpo, se sobrepone a las críticas del mundo y a las propias. Llueven las represiones trasgresoras. Las drogas supersticiosas entrelazan la inconciencia militante.

lunes, 14 de febrero de 2011

bla,bla,bla

Soy palabra insulsa, innecesaria e inservible. Soy esa palabra insana que nace de una grieta y cree derrochar libertad dentro tuyo. Soy sólo una palabra que provoca desde la forma absurda de no ser más que palabra. Soy pura palabra. Palabra que se agota en cuanto sale de mi inútil boca.  Palabra que dice ser solo por saber decirlo. Palabra que no te toca. Palabra que te somete a la nada, al descubierto. Palabra que aturde. Palabra que limita las sensaciones. Palabra que engaña con la apariencia. Palabra circunstancial. Palabra abrumadora. Palabra atolondrada. Palabra que me ata. Palabra costumbrista. Palabra desértica. Palabra aprovechadora de toda circunstancia. Palabra cansadora. Palabra repetitiva. Palabra que se regodea en mi interior. Palabra durmiente. Palabra terrenal. Palabra supeditada a mi atención. Palabra que se adueña de las cosas sin hacer uso de ellas.

Próximos al cambio

      El porvenir trae con el un cambio. Hay más de un solo posible final desdichado. Pero en cambio nos embellece la vulnerabilidad de uno inagotable. Al desprecio lo llamo margen de tiempo corriente. Lo siento en la estabilidad emocional. El retorno de la fábula egocéntrica del hombre ante la caricia de sus ojos al abrirse. Ojos que al mirarse creen verlo todo. Ojos que no ven más allá de su propio espacio. Ojos que temen ver en completa oscuridad.

martes, 8 de febrero de 2011

Despertar otro nuevo día

Abrir los ojos. Observar la luz de sol. Escuchar el quiquiriquí de los gallos. Respirar con tranquilidad. Sentir el cuerpo liviano. Refrescarme. Estirar los pensamientos. Caminar bajo el cielo y sonreírle al aire. Comer pan tostado con manteca. Seguir caminando. Recordar viejas mañanas. Jugar a inventarlas. Palpar nostalgia y enseguida transformarla en sensaciones presentes.