miércoles, 12 de marzo de 2014

Mujer












Hay días que me visto de vieja,
 al caminar encorvo la espalda
y siento los pies hinchados.

Hay días que me encapricho como una nena,
juego con mis amigos invisibles y
río a escondidas en un placard.

Hay días que me comporto como una prostituta,
llevo el no doblado en el cajón
y sacudo mi cuerpo en llamas.

Hay días que paso el día como una ama de casa,
cocino, lavo, riego, ordeno
y me enojo cuando todo sale de su lugar.

Hay días que no estoy,
simplemente parto entera
y sin destino alguno me propongo no regresar.

Aunque siempre sea una distinta,
hay algo en común que tienen mis días,
en cualquiera y cada uno de ellos
soy una mujer honrada de serlo.