viernes, 25 de abril de 2014

Reflexiones de madrugada















Pienso cada vez más en alejarme de donde estoy.
Mi mente se dispersa. Está en zapping permanente de aparatos conceptuales y también pelotudos.
Voy en busca de algún cofre enterrado o a enterrarme más profundo.
Si escucho mis pensamientos, no puedo escuchar la música. Si escucho la música, mis sentimientos vuelan a través de un juego de sombras ¿O será solo una mancha de humedad en la pared ?
El sonido recorre el espacio y juego con él a las adivinanzas; mientras vos te metes en la computadora y te abstraes de todo lo que está sucediendo a tu alrededor.
Miro atenta todo aquello que me rodea y  pienso que ahora es mío también. ¿O será que el exterior es el que se apodera de mi manera de actuar y de pensar?
Leo y no leo nada de lo que leo, mientras sigo leyendo. Alguien que escribe sobre otro alguien y a su vez ese alguien hace algo para mostrárselo a otro alguien. Todos queremos ser alguien y ese alguien nos importa aun sin antes conocerlo, o siquiera conocernos.



Último día de invierno




















No quiero sentir lo que estoy sintiendo, por eso me ahuyento.
No quiero escuchar tus malas pasadas, por eso leo cuentos de hadas.
No quiero vivir una mentira, por eso termino mi vida.
No quiero enfrentar lo que me está pasando, no quiero ni nombrarlo.
El sol vino a echarme en cara el destino.
El lado bueno de las cosas se enfrenta a un pepino.
Se hace presente el desafío.
No quiero esforzarme para ser parte de este arte.


En mi imaginación














Recién te vi.
¿Donde?
En mi imaginación.
¿Ah si?
Si, estabas en la parada del colectivo en el que yo iba.
¿Y que pasaba?
Te sacudí la mano, te subiste y te sentaste al lado mío.
Te sonreí.
Me preguntaste que leía.
Te respondí que el amor.
Nos miramos.
Me paré y toqué timbre para bajar.
Me preguntaste adonde iba.
Te agarré y me bajé de tu mano.

jueves, 17 de abril de 2014

Nos hemos ganado, no somos ganado.




















Un cuerpo brillante atraviesa tu cuerpo, te abre.
Vos te cerras pero la luz te empuja y por fin, los colores se disparan.
Tus pupilas se contraen y algo estalla adonde miras.
Tu alma quiere desprenderse y ser en libertad.
¿Que estado es este que te impones?
Salí a caminar.Salí a jugar.
Allá a lo lejos, los estados son casi invisibles, imperceptibles.
Atrévete y abrí los brazos al cielo.