domingo, 7 de agosto de 2016

Alienada o alineada con el universo, esa es la cuestión

Mis lágrimas recorren mi piel como lava erupcionando de un volcán.
Ellas expresan un infierno frente a ésta época glacial.
De a borbotones buscan calentar mis pómulos,
aunque permanecen intactos mientras un muro helado los atraviesa.
Luego de una larga lucha por caer de mis ojos,
logran encontrar un refugio, una cueva húmeda y oscura donde esconderse.
Les da claustrofobia el sólo hecho de pensar que van a vivir por siempre dentro de mi cuerpo,
yo en cambio convivo con el pánico, de que se quiebre aquel cacho de hielo que contiene ésta bola de fuego que no para de rugir acá dentro.
Siento vértigo de hacer vida frente a tanto universo.
El sin fin me trae recelo de vivir en un sueño eterno.
Me se frágil frente a este mundo hecho y deshecho, lleno de vicios atrapantes.
Ellas se preguntan, ¿Quien es este cuerpo? ¿Que hace? ¿Cuando está despierto? ¿Cuando vivo?
No se sienten parte de èl, tienen el deseo constante de escapar de aquí dentro.
Yo lo siento tan ajeno por ser vivo, que desconozco de lo que es capaz.
Aunque dejo de sorprenderme cuando las horas y los días se apoderan de aquel sustituto de mí.
Yo aparezco sólo aquí.
Me trago mis sabrosas lágrimas hasta digerir mi propia mierda;
que cuando no estoy, es lo único que me recuerda viva que algo puede salir de mi.

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